no se quien soy

«No sé quién soy»: cómo autoconocerte y descubrirte a ti mismo

Tema: no sé quién soy | Autora: Laura Cobano

Me miro al espejo y no sé quién soy. No sé quien soy ni lo que quiero. No sé quién soy y siento mucha ansiedad. Estos pensamientos son más comunes de lo que parecen. Muchas personas se sienten así durante largos periodos de su vida, a veces, incluso durante su vida entera. Sin embargo, pensar o sentir “no sé quién soy”, no tiene por qué ser algo malo.

Aunque muchas personas sienten y han sentido lo mismo a lo largo de sus vidas, también son muchas las personas que han encontrado una respuesta sincera a esta pregunta. Y eso es lo positivo. Para poder encontrar una respuesta, primero hay que hacerse una pregunta. Así que si te sientes así, si te miras al espejo y dices “siento que no sé quién soy”, déjame decirte que vas por el buen camino.

¿Por qué no sé quién soy?

Todos conocemos a personas que desde muy temprana edad parecen tenerlo todo muy claro, desde su profesión hasta gran parte de su futuro. Y cuando hacemos una comparación con nosotros puede que pensemos ¿Por qué no sé quién soy? Parece que algo falla en nosotros. Pero no es así.

A menudo, cuando me miro al espejo y no sé quién soy, es porque estoy entrando en una nueva fase de mi vida. Una fase importante. Y el motor que impulsa esta fase es el crecimiento. Pero no se trata de crecimiento externo, se trata de crecimiento interno. O sea, la razón de que no saber quién soy, es porque me toca crecer internamente para volver a encontrarme en un nivel nuevo.

Esto suele ocurrir por diferentes razones. A nivel de seres, a nivel interno, puede que nos encontremos frente a una crisis. Pero es una crisis positiva. Nos indica que ha llegado el momento de abrirse a un nivel de conciencia más profundo para entender mejor quienes somos, de una manera menos superficial.

El otro motivo importante suele ser cuando permanecemos en un entorno del que ya hemos absorbido todo lo necesario. Cuando empezamos a sentir “no sé quién soy” es porque dejamos de encontrar resonancia con lo que nos rodea. Eso significa que ha llegado el momento de emprender la marcha hacia nuevos lugares donde nos sentiremos más reubicados de acuerdo a quienes verdaderamente somos.

Siento que no sé quien soy

Sentir que no sé quien soy es algo natural. Prácticamente todas las personas pasamos por momentos así en nuestra vida. A veces, se debe a un cambio fuerte. Normalmente, este cambio se lleva algo que para nosotros es importante. Algo que nos ayudaba a definir nuestra identidad.

Por ejemplo, puede ocurrir que un cambio drástico nos lleve a separarnos de nuestra familia. Y al estar fuera de nuestro núcleo familiar nos sintamos perdidos. Puede ocurrir lo mismo con una relación de pareja que se acaba después de mucho tiempo. De repente, no sabemos quiénes somos o como actuar.

Esto también es frecuente cuando los hijos se van de casa y por primera vez en la vida no tenemos nadie a quien cuidar. O cuando transitamos por etapas de vida como la jubilación o un duelo muy doloroso. Incluso cuando por circunstancias nos vemos obligados a dejar de trabajar durante un largo periodo de tiempo.

A otras personas nos puede ocurrir que nacemos en entornos donde somos diferentes. Y no nos sentimos identificados con nada de lo que nos rodea. Muchas personas hacen de esta diferencia su identidad y les encanta, pero a otras no nos ocurre así. A medida que crecemos el sentimiento de diferencia se acrecienta y llega un momento en el que directamente pensamos: no sé quien soy ni lo que quiero y no sé qué hago aquí.

¿Cómo ser yo si no sé quién soy?

Esta pregunta también es muy frecuente. Y aunque parece contradictoria no lo es. Todas las situaciones que nos llevan a preguntarnos “quién soy”, son positivas. Porque todas, absolutamente todas, representan una oportunidad de crecer para nosotros. Lo único que hay que tener es la habilidad para saber aprovecharlas.

¿Cómo ser yo misma/o si no sé quién soy?

Pues lo primero es abrirse a la idea de que no se tiene que saber todo el tiempo con certeza quienes somos. Y lo segundo es entender que eso no tiene porqué ser malo. Al contrario, es un síntoma de que estamos vivos. Es un síntoma de cambio.

A medida que nos vamos reconciliando con nuestra confusión empezamos a permitirnos sentirnos bien, estando tal como estamos. Y aparece el alivio. Ese es un lugar mejor para empezar a trabajar en nuestro interior. En lugar de la resistencia a lo que nos ocurre y el dolor que eso conlleva.

Cuando aceptamos nuestra situación estamos en disposición de asumir una fase nueva en el trabajo de descubrir quienes somos. Ya podemos empezar a fluir. Ahí es cuando aparecen los libros, las personas, los talleres y eventos, la búsqueda de una terapia, un deporte, la meditación… Cualquier “casualidad” que nos abre un camino que nos cambia la vida.

«No sé quien soy»: Los Registros Akáshicos te ayudan

Lo importante es entender que el hecho de no saber quiénes somos no significa que haya nada malo en nosotros. Solo significa que ha llegado el momento el momento de salir de la zona de confort en busca de nuevas respuestas.

Se trata de una crisis, sí, es verdad. Y las crisis a veces pueden ser complicadas e incómodas, es cierto. Pero nuestra forma de enfocarlas determina si las vamos a experimentar como una oportunidad o como unas experiencias difíciles y traumáticas. Por su puesto, recibir orientación e información en medio de una crisis ayuda, y mucho.

Una lectura de Registros Akashicos nos puede dar mucha claridad, ya que se trata de información directamente canalizada para nosotros. Y específica sobre nuestras circunstancias de vida. Se nos aportan ideas. Se nos indican posibles caminos a tomar. Y se nos reubica hacia un enfoque más espiritual y elevado para entender mejor lo que nos está ocurriendo.

«Siento que no sé quien soy»: descubre los beneficios de la Terapia Regresiva

A veces, las crisis no son cosas puntuales. Ocurre que llevamos sintiendo que no sabemos quiénes somos durante casi toda nuestra vida. Otras veces nos cuesta mucho trabajo superar un cambio difícil que sucedió hace tiempo. El tiempo pasó, pero nosotros seguimos sintiéndonos mal. Todo se alarga. Seguimos sin ubicar y entender nuestra identidad y sin sentir alivio.

En estos casos, con un poco de información y orientación no nos basta. Hay un trabajo más profundo que hacer y por eso el problema persiste. Entonces es el momento de acudir a terapia. La Terapia Regresiva es muy efectiva en estos casos porque atiende a la raíz de los problemas, ayudando a eliminarla.

Puede que la crisis persista porque nos hizo conectar con heridas más profundas que aun tenemos dentro sin resolver. Puede que estas heridas las llevemos arrastrando con nosotros toda la vida sin ser conscientes. Y hasta que esas heridas no sean sanadas no dejaremos de sentirnos de la misma manera.

Pero hay esperanza, siempre la hay. Todo lo que nos ocurre forma parte de nuestra evolución y cuando un problema se presenta es porque ha llegado el momento de solucionarlo. Si estás leyendo esto, no es casualidad. Pide una cita y juntos trabajaremos hasta dar con la raíz de lo que te ocurre. Ha llegado tu momento de sanar y sentirte bien y yo puedo ayudarte.

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