Si estás experimentando carencia de algún tipo en tu vida, es hora de sanar la relación con madre. La relación con nuestra madre, simboliza la relación con nuestra gran madre, que es la vida. Si estás en conflicto con la energía de la vida, por más que desees sus dones, no serás capaz de recibirlos. Es necesario sanar la relación con la madre para poder sentir y disfrutar de la abundancia de la vida.
Sanar la relación con la madre
Todos nacemos con dos energías dentro de nosotros. Y estas son la energía femenina y masculina. También llamadas energía Yin y energía Yang. Es importante señalar que estas energías están presentes en todas las personas, independientemente de su género. Son como fuerzas motoras que se combinan en armonía para dar lugar a un ser humano completo.
En ese sentido, la madre se relaciona con la energía Yang. Esta es la energía femenina. Desde muy pequeños construimos la relación con nuestras energías femenina y masculina basándonos en los referentes externos que nos las reflejan. Estos son, nuestra madre y nuestro padre.
Por eso, cuando hablamos de sanar la relación con la madre, estamos hablando de sanar la relación con el femenino. Y con todo lo que la energía femenina representa. Abundancia, capacidad para recibir, intuición para saber cúando es el momento adecuado.
Cuando somos pequeños no tenemos la capacidad de interiorizar y mirar dentro de nosotros conscientemente. Por eso, aprendemos a relacionarnos con nuestra propia energía femenina a través de la energía femenina que representa nuestra madre.
Sanar la relación con la madre: reconectando con la energía femenina y la abundancia
Cada energía dentro de nosotros cumple un propósito. Una no es mejor que otra y llamarlas femenina o masculina solo es una forma de describirlas. El propósito de la energía femenina es llenar tu vida. Tu mente, tu corazón, tu alma.
La energía femenina es, literalmente, tu ser. La energía femenina representa tu conexión con los dones y la sabiduría que hay dentro de ti. Y la energía masculina es como pones todo eso fuera, en el mundo.
No se puede sacar de donde no hay. Si vivimos en desconexión de la riqueza de la vida que existe dentro de nosotros, no podremos crear nada que poner afuera. Y esto es realmente importante. Ya que la energía masculina se relaciona con el dar. Pero la energía femenina se relaciona con el recibir. Por eso, sanar la relación con la madre es tan importante.
Si sentimos vacío interno, no damos. Y si no damos, no podemos recibir. Porque dar y recibir son las dos partes de un mismo proceso. Por lo tanto, tienen que existir estas dos fuerzas en equilibro, masculina y femenina, para que nos sintamos en plenitud para dar y en plenitud para recibir.
Por qué sanar la relación con la madre: aceptando el sustento de la vida
Antes de nacer, nuestra madre es nuestra fuente de sustento. Literalmente, nos nutrimos a través de ella. No solo de lo que ella come, sino de lo que ella respira, bebe, siente y piensa. Además, es su propio cuerpo el que nos gesta.
A nivel inconsciente, nuestra relación con la madre represente la relación que como adultos tendremos con la gran sustentadora. La fuerza de la vida. Antes de nacer, nuestra madre nos nutre. Pero al crecer, nos independizamos de ella para forjar nuestra propia relación con la vida.
Entonces, la vida se convierte en nuestra madre. Y ella es la que nos sostiene. Si la relación con nuestra primera madre es carente, ausente o está llena de heridas, dolor y miedo, eso es lo que vamos a proyectar en la relación con nuestra gran madre. Es decir, en nuestra relación con la vida.
Por esta razón, sanar la relación con la madre se vuelve una tarea imprescindible. Si no aceptamos a nuestra primera madre, es como si, inconscientemente, tampoco aceptáramos a la segunda. Y si no aceptamos la vida tampoco podemos aceptar su sustento.
Entonces nuestra vida se caracteriza por la carencia. Carencia de amor, carencia de medios económicos, carencia de seguridad. Y tampoco podemos contar con su sabiduría, que es la que nos dice como gestar y cuidar de nosotros y nuestros proyectos. Y cuándo llevarlos a cabo.
Cómo sanar la relación con la madre
Sentir vacío, miedo a vivir, carencia, necesidad de que otros nos cuiden y nos protejan. Vivir en situaciones continuas de dependencia. Emprender proyectos, pero nunca sacarlos adelante en el momento oportuno. Todos son síntomas de que necesitamos sanar la relación con la madre.
Es imperativo restaurar el equilibro de la energía femenina para permitirnos recibir la abundancia y el sustento de la vida. Además, la energía femenina es la que nos permite sentir seguridad, riqueza interna, conexión con toda la vida y confianza. Sin estas características, avanzar por la vida se vuelve terrorífico y tortuoso. Porque la vida misma es un acto de creación y confianza.
Si la relación con nuestra gran madre no está sana y no nos permitimos recibir su sustento, se complica que podamos salir adelante por nosotros mismos. Si la energía de la vida no nos nutre, nos vamos marchitando poco a poco. Enfermamos gradualmente y no encontramos la forma de sostenernos.
Sanar la relación con la madre a través de la Terapia Regresiva
Para sanar la relación con la madre y, por lo tanto, con el femenino, con la abundancia y con la vida, se pueden emplear muchas técnicas. Por ejemplo, puedes sanar la relación con la madre con biodescodificación. También puedes trabajar en sanar la relación con la madre en constelaciones familiares.
Sin embargo, en mi opinión, la herramienta más profunda para sanar la relación con la madre es la Terapia Regresiva. Esto no quiere decir que considere que las otras terapias no funcionan, en absoluto. Pero sí creo que la Terapia Regresiva permite trabajar con una profundidad donde las otras no llegan.
Por lo tanto, los trabajos son más contundentes y más duraderos. A través de la regresión vamos directamente a las memorias que yacen en ti, que son las portadoras de nudos emocionales que te bloquean y te impiden aceptar y sanar la relación con tu madre.
Cuando trabajamos esos nudos y los liberamos en la terapia, estamos en disposición de entender mejor nuestras heridas. Y esto nos permite sanarlas y, por fin, soltarlas. Entonces, podemos empezar a llevar hacia el amor la relación con nuestra madre. Reconciliándonos con el femenino. Y permitiéndonos recibir la abundancia de la vida.
Además, a lo largo de las sesiones de Terapia Regresiva se trabaja con tu vida intrauterina y con tu nacimiento. Permitiéndote experimentar y sanar la relación con tu madre y con el femenino desde un marco único. También podemos explorar el vínculo desde la perspectivas de las Vidas Pasadas y ver si hay algún tipo de karma antiguo que sanar.
Si es tu momento de sanar la relación con tu madre, ponte en contacto conmigo. Puedes hacerlo desde este formulario o a través de Whatsapp. Emprenderás un viaje asombroso de autocuración que permitirá que la abundancia florezca en tu vida.
Además, ponto a tu disposición este enlace para que conozcas mi filosofía de trabajo como Terapeuta Transpersonal. Y te dejo este otro enlace a mi blog donde habitualmente escribo artículos sobre espiritualidad y sanación. Como este relacionado con éxito, que es el complemento perfecto para la realización y la abundancia.
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